Iker Jiménez y los experimentos degenerados.

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Ese gran profesional de lo suyo, que no es otra cosa que el arte de vender humo, Iker Jiménez invito esta semana a un tal “doctor” Gaona a su programa 4º Milenio, y dando un pasó más en la ignominia, dedicaron este fin de semana una parte significativa del programa a fomentar el pánico moral contra el hombre, junto con otros invitados esperpénticos por lo visto habituales del programa, todos de acuerdo entre ellos sin la menor disensión, en lo que vienen a llamar una “mesa de debate”.

Todo a partir de un vídeo que el tal doctor -pobres pacientes- Gaona vende como un “experimento social” revolucionario, novedoso y de gran significado e impacto, un experimento “sociológico visual” que pretendía “asombrarnos sobrecogernos y enseñarnos”, mostrando como nos comportamos “cuando nadie nos ve”. En realidad con el en apariencia neutro “comportamos” se quiere decir “como nos comportamos los hombres”, que en en fondo no somos más que violadores, todos y sin excepción, unos animales violentos, salvajes e incontrolables, depredadores sexuales ávidos por asaltar mujeres inocentes por la calle. En definitiva un experimento de género degenerado.

Con el tono sensacionalista habitual en el programa, nos contaban que en el vídeo podíamos ver como “una joven, fingiendo estar en malas condiciones, era asaltada por varios hombres”. El doctor -pobres pacientes- Gaona presentaba el vídeo: “Quisimos ver las sombras del comportamiento, que hay detrás de lo políticamente correcto ¿qué es lo que sucede cuando creemos que nadie nos esta observando? ¿somos realmente en ocasiones tan buenas personas? ¿cuál es la fina línea entre héroes o truhanes? y lanzamos a la calle la idea.” y continuaba con un poco del clásico miedo, incertidumbre, duda: “¿qué es lo que sucede con nuestras personas queridas?, cuidado, tanto como víctimas pero también como verdugos ¿qué esta ocurriendo en ocasiones delante de nuestros ojos? somos totalmente ciegos a ello y sin embargo las consecuencias están mas cerca de lo que creemos”

El programa continuó en la misma línea, por ejemplo según nos cuentan, esto es un hombre asaltando sexualmente a una indefensa chica:

Seamos claros, aquí no vemos una chica inconsciente tirada en el suelo mientras una horda de hombres la desnuda y la viola “en plena calle, a plena luz del día” con un montón de testigos que no hacen nada. Vemos a una actriz fingiendo estar borracha, y muy mal por cierto, pero consciente y coherente, con actitud festiva, alegre y receptiva en todo momento. La actriz que evidentemente no esta borracha, esta manipulando y forzando la situación para conseguir el efecto buscado, y el vídeo esta montado a pesar de que el doctor -pobres pacientes- Gaona diga lo contrario, todo para incriminar a los hombres que se le acercan, que en todo momento son amables y responden de manera bastante moderada a la manipulación de la actriz.

Y aunque fuera una chica de verdaderamente borracha, estar ebria no es excusa si vas por propia voluntad y por tu propio pie a casa con un desconocido. Si una chica se emborracha, coge el coche y mata a alguien de un atropello, el alcohol es un agravante, beber no te exime de la responsabilidad de tus actos.

Este “experimento social” por llamarlo de alguna forma, es un burdo intento de importar uno de los pánicos morales instaurados en Estados Unidos a causa de las presiones del lobby de la ideología de género ortodoxa. Otro de sus dogmas fundamentales, según el cual, vivimos en una “cultura de la violación” donde todos los hombres son violadores y donde la sociedad en conjunto acepta de buen grado y legitima la violencia sexual contra la mujer. Se ve que no tenemos bastante con nuestro propio pánico moral de “género” que tenemos que importar más.

Lo que a nadie del programa se le ocurrió comentar es que el vídeo es en realidad un plagio de un infame vídeo fraudulento, que se hizo, esta vez sí, viral a nivel internacional. Como suele ser habitual en temas de ideología ortodoxa de género, muchos medios le dieron crédito y lo difundieron, sin comprobar su procedencia o su validez.

El vídeo original, creado por Stephen Zhang y Seth Leach, se titula “Drunk Girl in Public” y es el siguiente:

 

 

Poco tiempo después de que el vídeo de Zhang se hiciera viral y creara un gran revuelo en las redes sociales, la actriz protagonista, Jennifo Box  publicó ella misma otro vídeo para disculparse por haber formado parte del  engaño, y aclarar que ella misma  había sido manipulada por los creadores del vídeo.

 

Nos cuenta que la habían contratado para actuar en lo que creía un programa de comedia ligera con bromas de cámara oculta, que nunca fue consciente del daño que podía hacer con este vídeo a los hombres que aparecían en él, o de otra forma jamás se habría prestado a participar. “y para que conste” nos dice “todos los hombres que vemos en el vídeo fueron nada más que perfectos caballeros”.

De acuerdo con otras fuentes cercanas a los productores del fraude, todo lo que se ve en en vídeo esta escenificado y pactado entre el director y las personas que aparecen, a los que se les pidió directamente participar en una broma de “cámara oculta”. Nada de lo que se ve es espontáneo. *

A nadie pilla por sorpresa que Iker Jiménez sea uno de los mayores estafadores  que existen actualmente en la parrilla televisiva. Pero ya puestos a plagiar no plagies un vídeo fraudulento,  además,  vender como “experimento social” este plagio de un fraude, orquestado por un doctor de tres al cuarto, y todo para insultar y difamar a la mitad del género humano, creo que supera su récord de miseria.

Los escépticos y racionalistas, que hacen una labor encomiable a la hora de desenmascarar fraudes como la homeopatía, los ovnis,   el reiki,  el espiritismo,  los zahoríes y un largo etcétera, deberían despertar de una vez y posicionarse abiertamente en contra de otra de las peores seudociencias que nos amenazan cada día: la ideología feminista.

 

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Iker Jiménez y los experimentos degenerados.

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Los trabajos más peligrosos.

Continuando con el post anterior, dejo aquí el índice  de trabajos mas peligrosos y mortales durante el año 2014.  Como el ministerio no nos ofrece el porcentaje  diferenciado por género,  utilizo a modo de comparativa  datos de los 10 trabajos más arriesgados en EEUU con el porcentaje de hombres que lo realizan *.  Puede servir para hacernos una idea.

Clasificación por número de accidentes mortales.

Clasificación  por número total de bajas.

Comparativa con  los 10 trabajos más peligrosos en USA

En definitiva, hombres y mujeres no hacen exactamente el mismo trabajo ¿verdad?

La brecha de la mortalidad laboral.

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Cuando los defensores del pensamiento ortodoxo de género nos hablan de la brecha laboral, se refieren siempre a la salarial, que tiene una parte estadística y una parte falsa.

El mito de la brecha salarial nos dice que las mujeres cobran menos que los hombres por hacer exactamente el mismo trabajo. Esto se basa en un fenómeno estadístico:  calculado en bruto sin tener en cuenta diferencias en ocupaciones, educación, posición dentro del trabajo u horas trabajadas a la semana, las mujeres en total cobran de media menos que los hombres. Como decía Dino Segré, “La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros”. Luego esta el mundo real, ese testarudo, que nos dice que los hombres y las mujeres no hacen exactamente el mismo trabajo.

En Estados Unidos el mito se encarna en la manida frase “Las mujeres ganan 77 céntimos por cada dolar ganado por los hombres, por hacer el mismo trabajo.” Esta afirmación, a pesar de haber sido refutada por los economistas, es repetida como cierta incontables veces.

Hay en el mundo laboral una brecha mucho más importante y de la que nunca se habla, una lacra que no será nunca elevada a asunto de estado. Yo la llamo la brecha mortal.

Según datos recopilados por el Ministerio de Empleo para el año 2014 en España hubo un total de “3.058,2 accidentes por cien mil trabajadores, lo que supone un aumento del 1,6% respecto del índice de incidencia del año anterior.”

“En lo referente a la siniestralidad de accidentes mortales en jornada, se registró un índice de incidencia de 3,33 accidentes mortales por cien mil trabajadores, repitiendo en datos provisionales el índice de incidencia del año anterior.”

Los accidentes afectaron más del doble a hombres que a mujeres: “Los varones sufrieron 4.027,2 accidentes por cien mil trabajadores y las mujeres en 2.002,9 accidentes por cien mil trabajadoras.”

Pero esta “brecha laboral” se acrecienta de manera alarmante cuando hablamos de  accidentes mortales: “los varones presentan un índice de incidencia de 6,04 accidentes mortales por cada cien mil trabajadores, mientras que dicho índice en mujeres es de 0,37.

El total de accidentes mortales durante 2014 fue de 565, de los que 454 fueron durante la jornada laboral, y 111 “in itinere”. Y la mayoría de ellos eran hombres.

Imaginemos por un momento que el mito de la brecha salarial es cierto ¿por qué  quienes  se nos presentan como adalides  de la  igualdad les preocupa sólo que la mujer cobre menos y no que el hombre muera más? ¿valoran más el dinero de las mujeres que la vida de los hombres? ¿qué clase de igualdad es esa que en teoría defienden?

La realidad es que los hombres no cobran más “por hacer el mismo trabajo”, pero sí mueren más, porque hacen los trabajos más arriesgados, duros, difíciles, porque los hacen en peores condiciones,  y a nadie parece importarle demasiado. La próxima vez que alguien te hable de la brecha salarial, recuérdale lo realmente importante, la brecha mortal.

¿Es Ciudadanos un partido “masculinista”?

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En un panorama político dominado por el pensamiento único, hay un segmento creciente de la ciudadanía deseoso de encontrar algo nuevo, algo que contrarreste el pensamiento único y unánime en lo que respecta a la ideología de género, dominante en todos los partidos con posibilidades reales de gobernar, sean de izquierda, de derecha o de centro.

En este estado de cosas, Ciudadanos se ha vendido últimamente como un partido afín o al menos simpatizante con la causa “masculinista”. Es un partido emergente ávido de arañar algunos votos al precio que sea, sabe bien de este segmento de la población, ha dirigido parte de su campaña a explotar el filón, y parece que ha tenido éxito. Hay personas ilusionadas, convencidas de la afinidad de C’s con las demandas, los intereses y las preocupaciones de aquellos que defienden los derechos del varón.

Hay que reconocer que en un primer momento avanzó  algunos pasos en esa dirección. Entre otras cosas, acogió entre sus Filas a Toni Cantó, diputado anteriormente en UPyD, que ha sido de los pocos políticos con el valor de enfrentarse públicamente con la dictadura del “pensamiento correcto”, e incluso llegó a escribir varios mensajes en una conocida red social sobre las denuncias falsas, aunque le costó muy caro hacerlo, recibió tal vapuleo mediático que se tuvo que retractar de sus palabras.

 

En su programa para las autonómicas Catalanas, Ciudadanos prometió, en esta línea,  investigar las denuncias falsas.

 

 

Pero esta propuesta fue eliminada de su programa para las generales, porque esa es la tónica general de este partido,  aunque daba pasos  hacia adelante, también  los daba  hacia atrás.

Justificando el delito penal de autor.

 

Y  colaborando con Beatriz Gimeno.

 

Muy a mi pesar, opino que Ciudadanos no es un partido disidente con el pensamiento único. No tengo nada en particular en contra o a favor de ellos, ¡como podría!, ya que se vende tan desesperadamente como un partido de centro, neutral y sin matices ideológicos, intentando quedar bien con todo el mundo, que es casi imposible estar en contra suya.

Sólo en un aspecto me molesta, me indigna que pretenda con promesas electoralistas falsas, aprovecharse de personas que buscan con sinceridad algo distinto, me parece inadmisible que explote impunemente los deseos de muchos votantes, vendiéndose como algo que no es, y que pueda burlarse de la ilusión de los que buscan ansiosamente escapar de la homogeneidad de pensamiento que reina en el panorama político en lo que respecta a ideología de género. Un partido tiene todo el derecho a defender los intereses que le de la gana, feministas o no, pero no debemos aceptar la manipulación y el engaño.

Una de las medidas que más se ha comentado es su “reforma” de la Ley integral de violencia de género. Veamos que dice exactamente su programa al respecto:

 

 

Diferencia entre violencia de género, VIOGEN, marco legal especial y privilegiado para la mujer, y violencia intrafamiliar, VIOFAM, marco legal para niñas, niños, ancianas, ancianos, y hombres, porque nuestros problemas importan menos, porque la ideología de género ortodoxa nos dice que  el maltrato a estos colectivos es menos grave. La promesa de acabar con la “asimetría” legal y ofrecer igual protección a hombres y mujeres parece poco alcanzable con esta redacción, o al menos queda como  una promesa  electoral demasiado vaga y ambigua, con pocos visos de ser llevada efectivamente a término, pues nace torcida de raíz.

Recordemos que esta asimetría legal se basa en varios axiomas, que se presuponen sin requerir demostración alguna, como  que los hombres son siempre perpetradores y las mujeres siempre víctimas, que la violencia sobre la mujer refuerza los patrones de discriminación patriarcales, que no son una cuestión personal, sino estructural, y por tanto el Estado debe reaccionar ante esta violencia de una manera distinta. Estos son los dogmas en los que se basa la ley, pero los datos demuestran que la violencia familiar es bidireccional y simétrica. A menos que hablemos de maltrato psicológico, donde las mujeres superan al varón como perpetradoras, como vemos por ejemplo en este estudio, donde se nos dice que: “Toda forma de violencia de pareja fue más perpetrada por las mujeres. La mayor diferencia según sexo se encontró en «castigo emocional» (sufrido por el 20,9% de los varones y el 7,6% de las mujeres) y en «violencia física» (6,6% y 2,3%, respectivamente).”

Ciudadanos parte de estos mismos axiomas, y el resto de propuestas parecen ir en el mismo camino:

 

Como vemos, promete “ascender” a categoría de estado la “lucha” contra la VIOGEN, algo muy demandado por el feminismo. Confirma que el marco legal VIOGEN estará separado del marco legal segundón VIOFAM, poca voluntad de “simetría” ante la ley tienen. Vemos otras medidas inquietantes  como el “control de contenidos” de los medios. Abre la puerta a la censura de Internet, cerrando webs que según su criterio defiendan la anorexia, sembrando un precedente muy peligroso, primero es la anorexia, luego puede ser cualquier otra cosa.  Y como era de esperar, ninguna mención a las denuncias falsas.

Los redactores de este programa muestran además muy poca afinidad con los problemas de género que afectan al varón. Promete luchar contra el tráfico de personas, lo que esta muy bien, pero solo con el que afecta a mujeres y niñas, lo que no esta tan bien, al ser algo totalmente parcial, recordemos que se estima que los varones constituyen el 45% de las víctimas de la trata. * Se condena la mutilación genital femenina, pero no se menciona la masculina, que es igual de condenable.

Es además preocupante su obsesión con fomentar la ingeniería social entre los menores, en un momento del programa habla de eliminar los estereotipos de “normalidad” basados en la heterosexualidad.

 

 

No pongo en duda que la homosexualidad sea algo normal, en absoluto,  pero defender la igualdad no es sinónimo de ir al extremo contrario, convirtiendo la heterosexualidad en un “estereotipo” que hay que eliminar por medio del adoctrinamiento, especialmente ante una población muy sensible a la manipulación como son los menores. Mira que para hablar de esto hay que andar con pies de plomo, puedo ganarme el odio de los pocos que visitan esta insignificante bitácora, pero creo que a los menores hay que dejarlos ser eso, menores. Su identidad de “género” esta en pleno desarrollo, no hay que presionarles ni en una dirección ni en la otra, opino que la identidad sexual última de un menor puede esperar a que cumpla 18 años, igual que el voto o el consumo de alcohol, y otras decisiones que requieren de una madurez de la que el niño carece.

Otra propuesta  del programa, que aunque polémica afecta al varón: “regular” la prostitución.

 

 

Lo más destacable es como Ciudadanos se doblega una vez más aquí a las demandas feministas, ya que propone sancionar severamente al cliente.

La idea de que la prostitución este restringida a locales “convenientemente” controlados por el estado y sometidos a inspecciones periódicas no es precisamente nueva, ya se hizo durante el franquismo. Diría que estas son medidas puramente electoralistas que poco tienen que ver con buscar el bienestar de las trabajadoras, y trabajadores no lo olvidemos, del sexo, y mucho con buscar una nueva vía de financiación a través de impuestos.

Creo que eso es todo, o al menos lo más señalado, en cuanto a la  relación de Ciudadanos con la ideología de género predominante.

No creo que sea necesario aclarar que criticando a Ciudadanos no defiendo al resto de partidos, que son igual o más afines al feminismo. Que cada cual vote a quien le de la gana, pero que lo haga bien informado, contrastando las mentiras que los políticos dicen en voz alta con la palabra escrita a fuego en sus programas.

¿Qué Opinas tú? ¿Crees a pesar de todo que esta justificado afirmar que Ciudadanos es el partido que más conecta con la defensa de los derechos del hombre?  Dejo la puerta abierta  al debate.

El poder masculino: refutando dos argumentos.

El mito del poder masculino se sostiene con varios argumentos que rara vez vemos sometidos a análisis crítico, que se aceptan intuitivamente sin cuestionarlos, probablemente porque conectan con nuestros instintos más arraigados y nuestra naturaleza más básica. Entre los más habituales encontramos los siguientes: primero, que el varón tiene el poder porque la mayoría de políticos son hombres. Y segundo, que tiene el poder porque la mayoría de empresas están dirigidas por hombres. Vamos por tanto a cuestionarlos, en nuestra linea habitual de desafiar lo establecido en asuntos de “género”.

El primer argumento, que el varón tiene el poder porque la mayoría de representantes políticos son hombres carece de sentido desde que vivimos en democracia. Los políticos se deben a sus votantes, al pueblo que representan, a la sociedad en su conjunto, hombres y mujeres, pues en teoría democracia significa “gobierno del pueblo”. Bien es cierto que la experiencia del día a día y la actualidad parecen refutar esto, que la gente esta desencantada y desengañada con la clase política, que vemos cómo al menos en apariencia los políticos sean del color y la tendencia que sean, se corrompen, mienten, manipulan y miran más por sus propios intereses que otra cosa, pero el ideal que se nos vende es ese, la democracia es el mejor sistema, o como mínimo el menos malo, porque sirve a los intereses de todos los ciudadanos.

Y aunque en teoría la clase política representa a la sociedad en conjunto, en la práctica vemos que para los políticos gobernar para “el pueblo” significa competir entre ellos por ver quien es el que más satisface las demandas de las feministas, y por quien protege mas los intereses de la mujer en sus programas electorales, ignorando los intereses del hombre e incluso en muchas ocasiones perjudicándole, como en las leyes de divorcio o las leyes de violencia intrafamiliar y doméstica entre otros ejemplos. Vemos además como en campaña electoral, la prensa puede destruir la carrera de un político acusándolo de ser “retrógrado” o “machista”, que contrariar a los defensores de la ideología de género puede salir muy caro. Por otra parte, la mayor parte de votantes son mujeres. Así que a pesar de las apariencias, lo que nos han contado y lo que nos quieren hacer creer, en política el verdadero poder lo tiene la mujer, independientemente del sexo de los que ejercen los cargos políticos.

Otro aspecto a considerar, la carrera política requiere exponerse, requiere sacrificio y trabajo duro que rara vez se reconoce y se agradece, más bien al contrario, el político recibe desprecio en muchas ocasiones, tanto de los medios afines a la oposición como de la opinión pública. El “poder” del político esta realmente limitado si lo piensas. Que la mayoría de cargos políticos sean ejercidos por hombres tiene mucho que ver me temo, con la desechabilidad masculina, y poco con el verdadero poder.

Veamos por ejemplo el caso de los presidentes de Estados Unidos: 8 de 44 presidentes murieron durante su mandato, eso es casi el 18%. Al menos 4 murieron asesinados, eso es alrededor  del 9%. Ser presidente en USA es uno de los trabajos más peligrosos que existen, incluso por encima de oficios considerados muy peligrosos como la policía y las fuerzas del orden, entre los que se dan 126 muertes cada año entre un personal que asciende a casi un millón, lo que supone un ratio de 12.6 por cada cien mil. *

Pasemos a la siguiente afirmación, que dice que el hombre tiene el poder porque la mayoría de consejeros generales, directores de empresa, y altos ejecutivos son hombres. Este es un argumento incluso más absurdo que el anterior, ya que las empresas en un contexto de libre mercado deben satisfacer los intereses de los consumidores, de lo contrario fracasan y caen en bancarrota. Si en el caso de la política cabe alguna duda, aquí no, los consumidores tienen el poder y no los directores de empresa. Y los “consumidores” son desproporcionadamente en su mayoría mayoría mujeres, las mujeres controlan la economía pues son responsables de hasta el 85% de las decisiones de compra, incluyendo desde que auto elegir  a que seguro médico firmar. *

Recordemos que según la ideología de género mayoritaria vivimos en un patriarcado, lo que significa,según nuestra definición favorita, que “el varón oprime a las mujeres y se apropia de su fuerza productiva y reproductiva.” Esto no se corresponde en absoluto con la realidad. El hombre no tiene el “poder”, el poder masculino es un mito. La mujer no es la clase oprimida, claro que la mujer sufre, y que sufría en el pasado evidentemente, pero no sufría ni sufre más que el varón en todos los casos, ni su sufrimiento esta ahora ni ha estado provocado nunca por nosotros de manera colectiva como “clase dominante” en una absurda guerra de sexos.

El Patriarcado.

Mucho se oye hablar del patriarcado, pero  ¿que es y en qué consiste? Según la definición más extendida y utilizada “patriarcado” equivale a dominación masculina, y sirve para describir aquellas sociedades donde los hombres ostentan “el poder”, es decir, en teoría, casi todas. Mi intención es poner esto en duda.

Encontré la siguiente definición en wikipedia, atribuida a Marta Fontenla:

“El patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.”

Tomaremos este fárrago como la versión de la ideología de género mayoritaria. A partir de aquí, será la definición feminista de patriarcado que usaré como referencia.

Quiero traer  ahora un ejemplo de patriarcado, según el uso que se le da a dicho término en los departamentos de historia, y comparar  éste con la definición anterior.  Cuando hablamos de patriarcado, lo primero que nos viene a la mente es la  estructura familiar y política en la  Roma clásica. Aquí encontramos el origen de nuestras propias instituciones, tanto legales como sociales, patriarcales o matriarcales, así que tiene una especial relevancia y una  influencia que continua hasta nuestros días.

Veamos entonces este vídeo donde se explica la organización patriarcal romana de manera clara y resumida. Es un fragmento de una clase impartida por el profesor Dale Martin en la Universidad de  Yale, forma parte de un programa de cursos abiertos y se puede ver completo aquí. Recuerda activar los subtítulos en castellano si no se activan de manera automática.

 

Creo que de aquí podemos derivar unas consideraciones muy importantes,  que debemos   tener en cuenta a partir de ahora cuando oigamos hablar de “patriarcado”, particularmente en el caso de Roma, aunque si analizamos otros contextos históricos seguramente llegaremos a conclusiones similares:

-El patriarcado no fue algo “instaurado por los varones” sino una estructura legal creada por las clases dominantes, formadas tanto por hombres como por mujeres, para equilibrar el poder entre las distintas familias romanas, y evitar que una sola casa creciera demasiado en riqueza e influencia monopolizando unilateralmente el poder político.

-El patriarcado no era la forma en que los varones “se apropiaron” de la “fuerza productiva” de las mujeres de forma “individual y colectiva”. Si analizamos atentamente a lo que nos cuenta el profesor Dale Martin, podemos concluir que era justo lo contrario.

La mujer al casarse seguía formando parte de su propia familia por linea paterna, esto puede parecer “opresor” desde el prejuicio moderno, pero fijémonos según la metodología propia de esta bitácora, en lo que queda debajo de la alfombra.

Aunque la mujer estaba legalmente tutelada por su Pater Familias, no vivía físicamente con él, vivía con su marido, y era el marido el hombre con quien en la práctica, compartía su vida diaria.

La mujer poseía sus propios esclavos y sus propios bienes separados por ley de las propiedades del marido, y por tanto éste…¡no tenía el control económico de su mujer! Las propiedades de ella permanecían en su propia familia y nunca pasaban al control del marido ¡esa era la clave y el objetivo del patriarcado, evitar el monopolio de poder, no propiciarlo!

En definitiva la “fuerza productiva” le pertenecía a ella misma en la práctica, y legalmente a su familia por línea paterna. Esto es en realidad, más justo de lo que nos puedan hacer creer los ideólogos del género. Sin duda tu propia familia siempre va a preocuparse más por ti, por tus intereses y por tu bienestar, que una familia extraña.

-El patriarcado desde el punto de vista de los propios romanos, un punto de vista que en antropología se define como “emic”, nunca fue considerado algo opresor, sino una forma de patronazgo y un privilegio de las clases altas.  Esto es muy importante, pues como nos dice el profesor Dale Martin, la mayor parte de los habitantes de Roma eran pobres, clases bajas que no importaban lo más mínimo. Incluso entre ciudadanos libres lo más habitual era no pertenecer a ninguna casa con influencia, y no estar bajo la tutela de ningún patrón o Pater Familias poderoso. Por tanto este sistema supuestamente tan opresor, universal y omnipresente… ¡solo afectaba a una pequeña minoría de privilegiados!

Mi conclusión final, creo que el término “patriarcado” ha sido demasiado intoxicado por la ideología de género y que eso hace imposible que cumpla con una función científica neutral y objetiva. Creo que “patriarcado” es a día de hoy, un término a evitar.

Porque el mayor misterio de la “dominación” masculina, es que no ha existido ninguna dominación masculina. Lo que habitualmente entendemos por “el poder” como un concepto unívoco, y la forma que tenemos de atribuir tal concepto “poder” a algo ejercido exclusivamente por los hombres, parte de un error de base, no es más que un espejismo. Quizá esta pueda parecer una afirmación algo atrevida, incluso imprudente ¿acaso todos los reyes, emperadores, dictadores, gobernantes, etcétera, a lo largo de la historia no han sido hombres? Si me permiten abusar de su paciencia, intentaré justificar esta afirmación en próximas entradas.

Revisa tus privilegios.

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Traigo de nuevo un vídeo de Christina Hoff Sommers, a modo de celebración por el “Día Internacional del Hombre”, algunos de los datos que da son para EEUU, pero no se diferencian mucho a los de nuestro país, aquí puedes ver algunos.

 

 

¿Tienen los hombres que revisar sus privilegios? Activistas de género nos dicen que los hombres cargan una mochila invisible de privilegios. ¿Es eso cierto? ¿es la historia completa? Revisemos algunos hechos a continuación, en la Feminista Fáctica.

Si estas dispuesto a escoger lo que te conviene, estirar la verdad un poco o suprimir la evidencia contraria, fácilmente puedes hacer que la mujer se vea como la mitad desposeída de nuestra sociedad.

Señala a la brecha salarial, el techo de cristal, centrate en la vulnerabilidad de las mujeres a ser avergonzadas por su cuerpo, a la objetivación sexual, a que los hombres le impongan su opinión, a que los hombres abran demasiado las piernas cuando se sientan, al acoso callejero, la violencia doméstica, y sin tardar, has fabricado un patriarcado a escala completa.

Y tenemos cientos de agrupaciones de mujeres que hacen eso, se especializan en persuadirnos de que Venus es víctima y Marte  privilegiada. Pero aquí esta el problema: Los grupos pro-mujeres tienden a exagerar la situación de Venus e ignorar los problemas de Marte, y como he intentado mostrar en anteriores segmentos de esta serie, la mayoría de las más habituales estadísticas feministas sobre desventajas son exageradas o simplemente erróneas.

No es cierto que a la mujer se le estafe el 23% de su salario, o que una de cada cinco sean víctimas de agresión sexual. Y además resulta que en muchos dominios fundamentales a la mujer le va mucho mejor que a los hombres. Consideremos algunos.

Educación, ahí la mujer es el sexo privilegiado en cada nivel educativo desde preescolar a la escuela de posgrado, y cruzando las líneas de etnia y clase las mujeres obtienen mejores grados, ganan la mayor parte de honores y premios, y por tanto tienen más probabilidades de ir a la universidad. Hoy las mujeres obtienen la mayoría de licenciaturas y grados superiores, ¡nuestras escuelas hacen un mejor trabajo educando a mujeres que a hombres!

Ahora veamos el mundo laboral, las agrupaciones de mujeres enfocan toda su atención en la gente de triunfadora en la cúspide. Directores ejecutivos de  las “500 corporaciones” de la revista Fortune, profesores titulares del MIT, Senadores estadounidenses. Y es cierto, hay menos mujeres ahí. Pero ¿qué pasa cuando consideramos el mundo laboral al completo? Puede haber unas cuantas mujeres, pero las profesiones más letales son una reserva mayoritariamente masculina.

Y es mi feminista disidente favorita Camille Paglia la que señalaba, y cito “Son hombres los que hacen de forma abrumadora el trabajo sucio, peligroso, de la construcción de carreteras, vertido de hormigón, colocan ladrillos, alquitranan techos, colocan cables eléctricos, excavan las redes de gas natural y alcantarillado, cortan y limpian los árboles, manejan excavadoras…”

Bueno, ¿alguna sorpresa de que la Oficina de Estadísticas Laborales informe de que cada año alrededor de 5.000 americanos mueren en accidentes laborales, 92% de ellos hombres? Sabemos todo sobre los “500 de la revista Fortune”, pero ¿qué pasa con los 4600 desafortunados? A la vez que señalamos a los salarios del hombre quizá deberíamos hacer alguna mención a los sacrificios del hombre.

Cada vez que alguna angustiada guerrera de género  saca a relucir una lista de ventajas masculinas, casi siempre menciona que el hombre esta libre del miedo a ser asaltado. Es cierto que la mujer tiene más probabilidades de ser víctima de violación o agresión sexual, pero los hombres tienen más probabilidades de ser víctimas de crímenes violentos en general.

Consideremos la Universidad, son más hombres que mujeres los que necesitan “espacios seguros”, porque según la Oficina de Estadísticas de Justicia tienen el doble de probabilidades de ser víctimas de crímenes violentos en el campus. Veamos la tasa global de homicidios, hubo aproximadamente 12,000 víctimas de homicidio en 2013, 78% eran hombres.

E incluso en Internet, los hombres soportan tanto o más abuso virtual que las mujeres según el centro de investigaciones PEW, más mujeres que hombres sufren acoso sexual, pero los hombres son el objetivo principal de las amenazas físicas.

Y aquí hay más datos que desafían el mantra del “privilegio masculino”:

Suicidio, 78% hombres.

Población carcelaria, 93% de los presos son hombres e incluso cuando hombres y mujeres cometen el mismo delito y tienen los mismos antecedentes, los hombres reciben sentencias de prisión un 63% más largas de media.

Falta de vivienda, se estima que alrededor del 60% de las personas sin hogar son hombres.

Combate, el 85% de los soldados en activo son hombres, y aunque hay muchas mujeres sirviendo en las fuerzas armadas, menos del 8% profesa algún deseo de acceder a puestos de combate. Si visitas un hospital de veteranos o un centro de rehabilitación, “privilegio masculino” no es la primera idea que te viene a la mente.

Y ahora, la madre de todas las brechas de género, expectativa de vida, la expectativa de vida de la mujer es casi cinco años mayor que la del hombre.

El hombre debe ser la única clase opresora en la historia que esta menos educada, más victimizada, y tiene vidas más cortas que aquella a la que oprime. Debe ser la única clase opresora que reclama los trabajos penosos y peligrosos como su ámbito exclusivo

El veredicto de la Feminista Fáctica es que la vida moderna es una mezcla compleja de cargas y beneficios para cada sexo. Hombres y mujeres disfrutan de ventajas distintas y encaran desafíos distintos. Así que si los hombres tienen que revisar sus privilegios, ¡las mujeres también!

Pero ¿por qué jugar a ese juego? ¿por qué tantas activistas quieren promover el resentimiento “de género” y la discordia? Hombres y mujeres no son dos equipos contrarios compitiendo por algún tipo de trofeo, estamos en esto juntos, nuestros destinos están íntimamente conectados, y como alguien señaló una vez, nadie ganará nunca la batalla de los sexos, demasiada confraternización con el enemigo. Mi consejo, vamos a prescindir de la amarga retórica del “privilegio masculino” y continuemos la confraternización, o los coqueteos como prefiero llamarlos.

¿qué opinas? piensas que un sexo es más privilegiado que el otro o estás de acuerdo en que hay una mezcla compleja. Házmelo saber en los comentarios, te invito a suscribirte, y sígueme en Twitter y en Facebook…

Y recuerda, antes de decirle a un hombre que revise sus privilegios, revisa tus hechos, gracias ver por la Feminista Fáctica.

 

Sexo y violencia.

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Siendo este un blog relativamente reciente y aún en pleno desarrollo, no quiero avanzar más sin definir algunos conceptos básicos, que se irán analizando con profundidad en futuras entradas. Son ideas imprescindibles para entender las propuestas que aquí se exponen.  Planteamientos que a modo de faro, me  ayudaran a capear los temporales de la polémica y la disidencia ante lo establecido, en su deriva popular, académica y política.

Estas ideas no son nuevas y llevan años explorándose en el ámbito de los Activistas de los Derechos del Hombre -principalmente en inglés- y tienen su origen en la biología evolutiva. Por ejemplo, mucho de lo expuesto a continuación es un resumen de lo que nos  explica de manera mucho más brillante  este vídeo.  Para profundizar más  en la biología evolutiva, recomiendo las clases del profesor Robert Sapolsky, disponibles aquí.

La base evolutiva de la desechabilidad.

Si ignoramos todo detalle superficial podemos decir que, desde el punto de vista biológico, existen dos clases de individuos: los que producen células sexuales relativamente pequeñas, o gametos pequeños, que son llamados universalmente “machos”, y los individuos que producen gametos relativamente más grandes, las “hembras”. Los gametos femeninos se mueven menos, requieren más esfuerzo producirlos y casi siempre, son las hembras las que cargan con la cría durante la gestación.

Imaginemos entonces dos grupos diferentes, uno esta formado por nueve hembras y un macho. En el primer grupo, el afortunado macho podría fertilizar a las nueve hembras, probablemente en un solo día. En poco tiempo todas ellas tendrían descendencia y la supervivencia del grupo estaría garantizada.

Ahora imaginemos el caso contrario, el otro grupo esta formado por nueve machos y una hembra. Aun haciendo turnos, sólo uno de los machos tendría descendencia con la hembra cada vez y la capacidad de supervivencia de este grupo estaría radicalmente limitada.

Podemos sacar de aquí la siguiente conclusión: en términos evolutivos, el macho es desechable, y la hembra, valiosa. Y dado que las hembras son un recurso valioso tienden a ser más selectivas a la hora de elegir pareja y los machos tienden a ser más competitivos, deben ganarse el derecho a propagar sus genes.

Todo esto tiene consecuencias importantes en nuestros patrones de comportamiento, ya que la hembra, guiada por la pulsión de perpetuar sus genes, seleccionará un compañero sexual que pueda darle hijos que tengan a su vez una alta probabilidad de reproducirse, pero ¿que rasgos escogerá?, ¿el tipo más agresivo, grande y fuerte?, ¿el que la seduce con una impresionante exhibición de salud y buena genética?, ¿o el más implicado en el cuidado de las crías?

A grandes rasgos, podemos separar las especies en dos grupos: especies competidoras y especies emparejadas.

Las especies competidoras  se caracterizan por un marcado dimorfismo sexual, es decir son diferentes en tamaño y forma según el sexo, y también en comportamiento:  habitualmente  tienes un macho grande y fuerte, intimidando a todo el mundo y apareándose con todas las hembras, es decir, son especies son polígamas.  Por otra parte,  es la hembra la que se ocupa del cuidado de las crías, ya que el macho esta demasiado “ocupado en la oficina”, vigilando que los subordinados no le quiten el puesto. Babuinos, leones, alces, gorilas son especies competitivas típicas.

Las especies emparejadas son, por definición, monógamas, se caracterizan por un escaso o nulo dimorfismo sexual. Los machos son más selectivos, menos agresivos y se implican mucho más en la crianza. Este comportamiento se da particularmente en las aves, aunque también hay primates como el mono Tití y el Bonobo.

La guerra genética entre los sexos.

Otro rasgo fundamental que diferencia las especies competidoras de las emparejadas es la impronta genética, fenómeno por el que ciertos genes son expresados de un modo específico que depende del sexo del progenitor. Por ejemplo, durante la vida fetal, algunos genes derivados del macho impulsan un mayor crecimiento, mientras que ciertos genes derivados de la hembra intentan compensar esto y ralentizar el crecimiento. La impronta genética tiene también un marcado efecto en el cerebro y el comportamiento tras el parto.

La “lógica evolutiva” de este fenómeno genético es que como la energía y el esfuerzo que invierten machos y hembras en la gestación es distinto, también tienen “intereses” distintos: digamos que ellos buscan la cantidad, y ellas la calidad. Parece ser que la única “guerra de los sexos” que existe, esta más cercana a una escalada armamentística biológica que a una clase privilegiada dominando a la otra.

Generalmente, las especies polígamas tienen gran cantidad de genes improntados, en cambio las especies monógamas prácticamente no tienen ninguno.

Pero ¿qué hay el ser humano?.

La opinión más extendida entre los expertos es que como muchas otras especies, estamos en algún lugar intermedio entre estas dos clasificaciones. En el ser humano vemos dimorfismo sexual y tenemos genes improntados, sin embargo muchas culturas han desarrollado algún sistema de emparejamiento monógamo.

Conclusiones y predicciones.

Que el varón sea desechable y la mujer valiosa tiene una profunda raíz evolutiva. Duda por tanto de explicaciones de tipo conspirativo, ya sean de un lado, o de otro.

Hombres y mujeres son distintos y por tanto ejercen la violencia de manera diferente. Los machos son competitivos con otros machos y no lo hacen porque estén hechos de pura maldad “machúnica”, sino para ganarse el favor de la hembra, por lo tanto lo que esperaríamos ver a lo largo de la historia es a varones ejerciendo la violencia contra otros varones, y a las mujeres incitando o aprobando dicha violencia. ¿se parece esto en algo a la realidad que conocemos?

Esta competitividad masculina tiene además un lado luminoso que supera con creces al lado oscuro: es el motor de la civilización. Camille Paglia, provocadora natural, nos dice “si la civilización hubiera quedado en manos de las mujeres, todavía estaríamos viviendo en chozas”. No lo he dicho yo, no maten al mensajero.

La escoba de Occam.

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todos estamos familiarizados con el principio filosófico de la navaja de Occam o principio de parsimonia. Menos conocido quizá es ese otro artilugio domestico, que los científicos empuñan en alguna ocasión, bautizado también en honor del ilustre filósofo franciscano: la escoba de Occam. Aunque hay otra corriente de pensamiento que prefiere llamarlo el cepillo de Brenner, pues fue el Premio Nobel de medicina Sydney Brenner quien acuñó el término.

Escoba o cepillo, la idea es que en tu carrera te enfrentas tarde o temprano con alguna inconsistencia teórica, contradicción que hay que ignorar y barrer bajo la alfombra, para procurar mantenerla estable mientas sea útil y sirva para seguir investigando. Pero como dijo el propio Brenner “no se puede ir escondiendo cosas bajo la alfombra, ¡especialmente si tu alfombra ya ha alcanzado una altura de tres metros!.”

A nivel popular hay una frase que refleja un concepto parecido: “la excepción confirma la regla”, aunque parte de una mala traducción y representa un error de lógica. El clásico enunciado “Todos los cuervos son negros” no se confirma al encontrar un cuervo blanco, al contrario, la excepción lo desafía, lo pone a prueba. Como veremos, esta frase poco rigurosa pero válida para el lenguaje coloquial, se usa en ocasiones en el ámbito académico.

Toda hipótesis científica debe ser falsable, es decir, se tiene que poder refutar al menos uno de sus enunciados mediante observación empírica. Si no es posible imaginar un caso que te contradiga, estas abandonando el ámbito de la ciencia para adentrarte en el dogma. Un solitario cuervo albino se puede considerar una anomalía. Si un modelo resulta útil para la mayoría de casos, esta justificado ignorar alguna extravagancia, con la esperanza de que en el futuro se encuentre una nueva regla que la explique, reforzando y ampliando tu teoría inicial. El verdadero problema surge cuando, a base de barrer pobres cuervos de plumas decoloradas bajo la alfombra, abulta tanto que no te puedes mantener en pie sobre ella, por mucho que te agarres firmemente a la escoba.

A nivel académico, toda creencia debe ser sometida a la duda metódica. Este espíritu crítico muy extendido en las ciencias “duras” o experimentales, parece, en ocasiones, que escasea en las humanidades, al menos a la hora de desafiar o criticar las teorías de “género” aceptadas mayoritariamente. Por supuesto hay excepciones honrosas como Christina Hoff Sommers o Janice Fiamengo, aunque desconozco si hay alguna en el departamento de historia, y ¡vaya!, espero que las excepciones acaben siendo tan abundantes que dejen la regla obsoleta.

Planteemos entonces lo siguiente ¿Se parecen las ideas sacadas de los “departamentos de  género” y los Ministerios de Igualdad, y   aceptadas   tanto académica como popularmente,  a teorías científicas  o a dogmas?.  ¿El concepto   “patriarcado”  o  es falsable?.  ¿Términos como “heteronormatividad holística” o “masculinidad hegemónica” pertenecen al ámbito académico o son puros desvaríos?.  ¿Son los historiadores y antropólogos, cuando se enfrentan a este tema, demasiado aficionados a usar la escoba?, ¿o se ajustan a la media de escobazos del científico serio?

A continuación, veremos algunos ejemplos de la escoba de Brenner aplicada a la historia y a la antropología. Tiremos de la manta, o en este caso, de la alfombra.

(Continuará….)

Las Holgazanas y los “machistas”.

La narrativa  del feminismo mayoritario suele ser algo como que en todo tiempo pasado, la historia ha consistido en la división de la humanidad en dos clases, por un lado las mujeres como víctimas inocentes clamando por sus derechos, y por otro lado los hombres, como opresores y privilegiados que se los negaban.   Esta narrativa, que es una versión de la lucha de clases marxista aplicada al ámbito familiar,  es plenamente aceptada, no solo a nivel político, también a nivel académico y entre personas educadas y cultas.  Desafiar esta visión parece entonces, algo propio de herejes o de locos, cualquiera que se atreva a hacer tal cosa, no es nada mas que un “machista”.

Pero la palabra “machismo” es un insulto, y no es un insulto inocente sino que responde a una agenda ideológica concreta.  Al igual que la narrativa de “lucha de clases” aplicada al “género”,  “machismo”  es una palabra aceptada y utilizada ampliamente, y es una palabra con poder,  por algo es utilizada  para derribar carreras políticas,   algo que, por si solo,  debería ser prueba  suficiente para desmentir el dogma de que  vivimos en un  “patriarcado”  donde los políticos son mayoritariamente hombres porque “el sistema”  les da privilegios a costa de robárselos a la mujer.  Sí, los políticos pueden ser mayoría hombres, pero que se sepa vivimos en una democracia, por tanto los políticos en teoría están al servicio de sus votantes, y sus votantes son  mayoritariamente, mujeres.

Esa entre otras razones, me llevan a evitar en lo posible el término “machista”. La palabra correcta para mi es tradicionalismo, “machismo” sugiere  que los roles de género tradicionales son culpa de un solo sexo: el macho de nuestra especie, como si las mujeres jamás hubieran defendido y justificado dichos roles. Creo que las evidencias muestran que eso no es cierto. Muchas mujeres perpetuaron dichos roles, ya que eran ellas, según las propias hipótesis feministas, las que quedaban “encerradas” en casa cuidando de los niños, educándolos y transmitiendo los memes,  las mitologías y la moral de cada época.

Como  nos cuenta el historiador bermejo barrera en El mito Griego y sus interpretaciones,  uno de los motivos por los que Platón  condenaba a Homero, a la mitología  y  la poesía, es que estas  eran  “patrimonio del pueblo” y según decía  “La recitan los rapsodas, pero también es conocida, en forma de narraciones míticas, por las madres, nodrizas y abuelas, que la inculcan a los niños en su más tierna infancia, imprimiendo en sus almas una impronta que perdurará a lo largo de toda su vida.”

A la sociedad griega se la ha acusado de ser muy “machista”, así como a Platón y al mismo Homero.  Independientemente de esto,  como vemos, las ideas y  mitologías, con sus representaciones y sus  narrativas que establecían y legitimaban  los roles de género, eran transmitidas también por mujeres, y no parece en principio que estuvieran descontentas o quisieran renunciar a dichos roles.  Negar que las mujeres tienen, al menos,  parte de responsabilidad en la perpetuación y transmisión de estos roles es negar los hechos.

Esta responsabilidad a la hora de perpetuar roles tradicionales queda también patente en como mujeres como  Victoria Kent, que segun  Wikipedia era una “feminista” andaluza destacada, se opusiera al sufragio femenino en España, o que muchas de las asociaciones opuestas al voto femenino   en EEUU estuvieran  formadas íntegramente por mujeres.  Grupos  como La Illinois Association Opposed to the Extension of Suffrage to Women (Asociación  de Ilinois Opuesta a la Extensión del Sufragio a las Mujeres):

Esta asociación fue creada en 1897 por la novelista de Chicago Caroline F. Corbin, que consideraba que el sufragio femenino serviría como  promotor de las “diabólicas”  ideas socialistas, que destruirían la familia tradicional  y por tanto dañarían a la mujer. Al contrario curiosamente  que nuestra Victoria Kent, que consideraba  el voto femenino como aliado de la derecha.

La Asociación de  Ilinois Opuesta la Extensión del Sufragio a las Mujeres (IAOESW por sus siglas en inglés), como vemos en la imagen, afirmaba que imponer a las mujeres  las mismas  obligaciones que se imponían a los hombres como contrapartida a su derecho al voto, obligaciones que según el documento no podían separarse de tal derecho,  iría en contra de sus propios intereses, pues socavaría la  capacidad de la mujer para cumplir con sus responsabilidades cívicas como madres y esposas, un papel que no consideraban denigrante ni que las dejara en una posición inferior a la del varón, sino que era un deber “sagrado” y tan importante como cualquier otro.  Además, decían,    la mujer ya estaba plenamente representada en los votos de su marido, Hermanos e hijos.

Del mismo modo, como  ya hemos visto,   hubo muchos hombres favorables al  voto   femenino,  como La Liga Nacional de Hombres por el Sufragio Femenino:

En conclusión, ni todos los hombres eran anti-sufragistas ni todas las mujeres eran sufragistas, por lo tanto,  tenemos aquí   otro motivo por el que culpar de los roles de género tradicionales al varón con la palabra “machismo” es totalmente injusto, igual que  injustas son las representaciones maniqueas del cine y la televisión de los hombres en conjunto oponiéndose ferozmente a las mujeres que demandaban el voto.  Hasta tal punto es injusto, que a la mujer le otorgó dicho derecho, sin las “obligaciones” que en aquel  entonces, eran inseparables de tal privilegio.

Podríamos ir más atrás, a una interesante historia que tiene que ver con Isabel la Católica, una mujer que parecía tener tan poca “conciencia de clase” con respecto  a su “género” como conciencia  del “patriarcado” que la oprimía,  y sin embargo, en  ocasiones también se la presenta, al igual que a  Victoria Kent, como un icono del feminismo.

Es la historia de cómo y por qué se creó   en la Ciudad de Córdoba “La Ley de las Holgazanas”,   ley creada por una mujer para “oprimir” a otras mujeres, que ingenuas ellas, no consideraban  que la obligación del hombre a mantenerlas fuera algo “machista” perjudicial para su “género”.  Y  finalmente, como esta ley   fue abolida gracias a dos hombres, igualmente ignorantes del papel que cumplía su “género” en la conspiración patriarcal opresora.

Así la he encontrado relatada  aquí (negritas mías):

Hubo un tiempo que en la ciudad española de Córdoba las mujeres que querían casarse se desplazaban hasta el pueblo de Alcolea (hoy un barrio de la ciudad). No lo hacían porque no pudieran contraer matrimonio en la capital sino para burlar una ley, una ley injusta dictada por la mismísima reina Isabel I de Castilla.

Tras la conquista castellana el antiguo Alcázar andalusí de Córdoba fue fortificado por el rey Alfonso XI en el siglo XIV. Un siglo después, se alojarían en la fortaleza los Reyes Católicos durante más de ocho años y en el año 1486, Cristóbal Colón, solicitaría a los Reyes Católicos en una de sus dependencias los fondos necesarios para su aventura marítima, mostrando entonces escaso interés por parte de los monarcas. Durante su estancia en el Alcázar la reina Isabel tuvo uno de sus hijos: la infanta Doña María, futura reina de Portugal.

El pueblo, más concretamente sus mujeres, pasaban ociosamente todo el día en la plaza que se encontraba delante del palacio esperando ver a la reina asomada por las ventanas. Isabel, extrañada de ver siempre a tantas mujeres sin hacer ninguna otra cosa que esperarla, preguntó a qué se dedicaban y si ayudaban a sus maridos en el trabajo. Ellas respondieron que no “para eso estaban ellos, ¡como manda la ley!”. La reina, furiosa, les contestó que si no ayudaban a ganarlo, tampoco debían disfrutar de ello. No se lo pensó dos veces y pocos días después dictó en una de las salas del palacio la “Ley de las Holgazanas” por la que toda mujer casada en Córdoba no tendría derecho a los bienes gananciales a la muerte de sus maridos.

Y como hecha la ley, hecha la trampa, las cordobesas se iban al pueblo de Alcolea, adyacente a la capital. Y así hicieron durante casi cuatro siglos. No sería hasta el año 1802 a instancia del cordobés José Fernández “el Carnerero”, un hombre humilde que hizo fortuna gracias a la ayuda de su esposa, que decidió acudir al Alcazar para hablar con el entonces rey Carlos IV y así solicitar que la retirara. Fue cuando el monarca dictó la Novísima Recopilación en 1802, pudiendo recuperar las cordobesas sus derechos.

La misma leyenda  nos  cuenta Ramírez de Arellano en Paseos por Córdoba:

Vivía en el Barrio de Santa Marina un hombre muy pobre. Con mucho esfuerzo y ayuda de su mujer, lograron reunir un capital considerable a lo largo de los años; capital que, de morir él, pasaría a sus hijos. Viendo cuán injusta era la situación, pues había sido su mujer y no los hijos quienes ayudaron a ganarlo, resolvió ir a la capital y pedir favor ante el rey. Aunque no era un hombre de leyes, supo explicar el caso tan bien al rey que éste, conmovido por el gesto de aquel hombre justo, decidió revocar la ley de las holgazanas, siendo así que a partir de entonces todas las mujeres cordobesas pudieron heredar de sus maridos.

Como vemos  los hechos se empeñan en contradecir   dogmas popularizados y mayoritariamente  aceptados. La historia no parece confirmar la narrativa de los sexos como dos “géneros”  divididos en constante lucha,   Ni todos los hombres  conspiran contra las mujeres para oprimirlas, ni las mujeres cuando accedieron al poder defendieron a sus coetáneas.

Aunque sea cierto que los roles de género tradicionales se sostenían con mitos, y que uno de estos mitos era que la mujer  “era inferior” en algunos aspectos,  estos roles están profundamente anclados en la biología humana,  no son meramente “constructos sociales” ni son culpa de “los machos”.

Ya sea en el nuevo orden mundial o en el viejo orden mundial, en una tribu de cazadores recolectores de hace 200 mil años o en un grupo de monos del áfrica actual, la biología nos impulsa a ver al varón como  desechable y a la hembra como valiosa.  Toda sociedad si quiere sobrevivir debe proteger  a las hembras, a costa del sacrificio de los hombres  e incluso,  en contra de los intereses de las propias hembras, o al menos en apariencia.

Esta pulsión biológica que nos empuja a proteger a las hembras de nuestra especie  ha cambiado su narrativa y su mitología, el mito posmoderno para seguir protegiendo a la mujer es el mito feminista, hay que protegerla porque “esta oprimida” no porque sea “inferior”, pero el resultado último es igual.  Si buscas un culpable de los roles de género tradicionales, no busques en la teoría marxista, en la lucha de sexos o en otros mitos modernos como las teorías de género del feminismo mayoritario, no me hables de “machismos”, “micromachismos”, “nanomachismos”  ni “yoctomachismos”,  busca en la biología.