En todas partes oímos hablar sobre tremendos prejuicios de género contra las mujeres en campos como la física, la tecnología y la ingeniería. Pero ¿y si no fuera cierto? a continuación en la Feminista Fáctica.

Hay una clase en Harvard llamada Matemáticas 55, que se anuncia en el catálogo como “probablemente la clase de matemáticas de pre-grado más difícil en el país.” Matemáticas 55 no tiene igual en  América. Cada año se inscriben un máximo de 50 estudiantes, pero al menos la mitad abandona al cabo de pocas semanas. En 2006 la alineación final fue “45% judíos, el 18% ciento asiáticos, 100% hombres.” Algún inoportuno lector de Crimson añadió “Y todos vírgenes”.

Por regla general, las mujeres son atraídas por campos como  educación, Lengua, psicología, biología o historia del arte, mientras que los hombres son mucho más numerosos en física, matemáticas, informática e ingeniería. ¿Por qué? Desafortunadamente, no hay una respuesta simple.

Cuando se preguntó a los profesores sobre la relativa escasez de profesoras de matemáticas, ciencia e ingeniería, un 1% cree que se debe a una falta de talento de las mujeres en dichas áreas. Un 24% cree que se debe a discriminación sexista, y el 74% lo atribuye a diferencias entre los intereses de hombres y mujeres. Vamos a profundizar en cada una de estas explicaciones.

Sólo el 1% dijo escasez de talento. Estoy sorprendida de que alguien este de acuerdo con eso… incluso ante un encuestador. Hoy en día es políticamente radiactivo negar que todo el mundo es bueno en todo y que nadie es mejor que nadie.

Pero consideremos este incómodo hallazgo: Según un análisis realizado por mi colega Mark Perry, por cada 100 niñas que se califican con 700 puntos o más en la sección de matemáticas de Selectividad, hay 184 chicos. La diferencia de rendimiento en Selectividad sugiere que puede haber mas chicos con alto nivel, pero no explica adecuadamente la escasez de mujeres en matemáticas 55 o en Universidades de física e ingeniería.

Sigue habiendo muchas mujeres dotadas que podrían tener éxito en matemáticas o en ciencias de la computación, incluso si el grupo es un poco más pequeño. Así que vamos a considerar la segunda posibilidad: la discriminación sexista. Esto es tremendamente popular entre algunos grupos de mujeres.

Durante la última década, ha habido una avalancha de literatura afirmando que las mujeres se enfrentan a entornos hostiles en los programas de matemáticas, tecnología e ingeniería. He aquí el primer problema con todo esto. ¿Por qué hay supuestamente tanta discriminación en matemáticas e ingeniería, pero no en biología, agricultura, veterinaria o magisterio… donde las mujeres están prosperando?

De hecho, existen numerosos estudios que pretenden demostrar prejuicios contra las mujeres. Pero cuando los revisa alguien fuera del universo de los planes de equidad, resultan ser defectuosos o a veces, descaradamente sesgados.

Así que pasemos a la tercera posibilidad: diferentes intereses. Hay gran cantidad de evidencia de que hombres y mujeres, tomados como grupo, tienen distintas propensiones y aspiraciones. Más mujeres que hombres se doctoran en humanidades, ciencias sociales, educación y biología, pero los hombres predominan en gran número en ingeniería, física e informática. ¿Los prejuicios sexistas o “El Patriarcado” explican estas decisiones o puede que simplemente en la búsqueda de la felicidad, hombres y mujeres toman caminos ligeramente distintos?

Cuando en un test sobre preferencia vocacional se les pregunta como prefieren pasar su tiempo, más hombres que mujeres dicen que disfrutan al manipular herramientas o desmontando una maquina. Las mujeres son más propensas a decir que prefieren trabajar con personas y con otros seres vivos.

Y aquí hay un último hallazgo intrigante. El genio matemático de hombres y mujeres difiere en otro aspecto: el varón es más propenso a tener lo que se llama un perfil cognitivo asimétrico. Eso significa que su habilidad para las matemáticas no es acompañado de un dominio en la expresión verbal.

Por el otro lado, las mujeres dotadas en matemáticas son a menudo también talentosas en expresión verbal. Eso les da unas perspectivas profesionales los hombres dotados no tienen. Mi conjetura es que las niñas con talento para Matemáticas 55 están demasiado interesadas en otras actividades como para pasar la mayor parte de la semana estudiando álgebra lineal.

¿Bien, qué opinan? ¿Hay otras explicaciones que pude haber ignorado? Por favor, dejen sus respuestas y preguntas en la sección de comentarios. Síganme en Twitter y Facebook. Gracias por ver la Feminista Fáctica.

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