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Traigo de nuevo un vídeo de Christina Hoff Sommers, a modo de celebración por el “Día Internacional del Hombre”, algunos de los datos que da son para EEUU, pero no se diferencian mucho a los de nuestro país, aquí puedes ver algunos.

 

 

¿Tienen los hombres que revisar sus privilegios? Activistas de género nos dicen que los hombres cargan una mochila invisible de privilegios. ¿Es eso cierto? ¿es la historia completa? Revisemos algunos hechos a continuación, en la Feminista Fáctica.

Si estas dispuesto a escoger lo que te conviene, estirar la verdad un poco o suprimir la evidencia contraria, fácilmente puedes hacer que la mujer se vea como la mitad desposeída de nuestra sociedad.

Señala a la brecha salarial, el techo de cristal, centrate en la vulnerabilidad de las mujeres a ser avergonzadas por su cuerpo, a la objetivación sexual, a que los hombres le impongan su opinión, a que los hombres abran demasiado las piernas cuando se sientan, al acoso callejero, la violencia doméstica, y sin tardar, has fabricado un patriarcado a escala completa.

Y tenemos cientos de agrupaciones de mujeres que hacen eso, se especializan en persuadirnos de que Venus es víctima y Marte  privilegiada. Pero aquí esta el problema: Los grupos pro-mujeres tienden a exagerar la situación de Venus e ignorar los problemas de Marte, y como he intentado mostrar en anteriores segmentos de esta serie, la mayoría de las más habituales estadísticas feministas sobre desventajas son exageradas o simplemente erróneas.

No es cierto que a la mujer se le estafe el 23% de su salario, o que una de cada cinco sean víctimas de agresión sexual. Y además resulta que en muchos dominios fundamentales a la mujer le va mucho mejor que a los hombres. Consideremos algunos.

Educación, ahí la mujer es el sexo privilegiado en cada nivel educativo desde preescolar a la escuela de posgrado, y cruzando las líneas de etnia y clase las mujeres obtienen mejores grados, ganan la mayor parte de honores y premios, y por tanto tienen más probabilidades de ir a la universidad. Hoy las mujeres obtienen la mayoría de licenciaturas y grados superiores, ¡nuestras escuelas hacen un mejor trabajo educando a mujeres que a hombres!

Ahora veamos el mundo laboral, las agrupaciones de mujeres enfocan toda su atención en la gente de triunfadora en la cúspide. Directores ejecutivos de  las “500 corporaciones” de la revista Fortune, profesores titulares del MIT, Senadores estadounidenses. Y es cierto, hay menos mujeres ahí. Pero ¿qué pasa cuando consideramos el mundo laboral al completo? Puede haber unas cuantas mujeres, pero las profesiones más letales son una reserva mayoritariamente masculina.

Y es mi feminista disidente favorita Camille Paglia la que señalaba, y cito “Son hombres los que hacen de forma abrumadora el trabajo sucio, peligroso, de la construcción de carreteras, vertido de hormigón, colocan ladrillos, alquitranan techos, colocan cables eléctricos, excavan las redes de gas natural y alcantarillado, cortan y limpian los árboles, manejan excavadoras…”

Bueno, ¿alguna sorpresa de que la Oficina de Estadísticas Laborales informe de que cada año alrededor de 5.000 americanos mueren en accidentes laborales, 92% de ellos hombres? Sabemos todo sobre los “500 de la revista Fortune”, pero ¿qué pasa con los 4600 desafortunados? A la vez que señalamos a los salarios del hombre quizá deberíamos hacer alguna mención a los sacrificios del hombre.

Cada vez que alguna angustiada guerrera de género  saca a relucir una lista de ventajas masculinas, casi siempre menciona que el hombre esta libre del miedo a ser asaltado. Es cierto que la mujer tiene más probabilidades de ser víctima de violación o agresión sexual, pero los hombres tienen más probabilidades de ser víctimas de crímenes violentos en general.

Consideremos la Universidad, son más hombres que mujeres los que necesitan “espacios seguros”, porque según la Oficina de Estadísticas de Justicia tienen el doble de probabilidades de ser víctimas de crímenes violentos en el campus. Veamos la tasa global de homicidios, hubo aproximadamente 12,000 víctimas de homicidio en 2013, 78% eran hombres.

E incluso en Internet, los hombres soportan tanto o más abuso virtual que las mujeres según el centro de investigaciones PEW, más mujeres que hombres sufren acoso sexual, pero los hombres son el objetivo principal de las amenazas físicas.

Y aquí hay más datos que desafían el mantra del “privilegio masculino”:

Suicidio, 78% hombres.

Población carcelaria, 93% de los presos son hombres e incluso cuando hombres y mujeres cometen el mismo delito y tienen los mismos antecedentes, los hombres reciben sentencias de prisión un 63% más largas de media.

Falta de vivienda, se estima que alrededor del 60% de las personas sin hogar son hombres.

Combate, el 85% de los soldados en activo son hombres, y aunque hay muchas mujeres sirviendo en las fuerzas armadas, menos del 8% profesa algún deseo de acceder a puestos de combate. Si visitas un hospital de veteranos o un centro de rehabilitación, “privilegio masculino” no es la primera idea que te viene a la mente.

Y ahora, la madre de todas las brechas de género, expectativa de vida, la expectativa de vida de la mujer es casi cinco años mayor que la del hombre.

El hombre debe ser la única clase opresora en la historia que esta menos educada, más victimizada, y tiene vidas más cortas que aquella a la que oprime. Debe ser la única clase opresora que reclama los trabajos penosos y peligrosos como su ámbito exclusivo

El veredicto de la Feminista Fáctica es que la vida moderna es una mezcla compleja de cargas y beneficios para cada sexo. Hombres y mujeres disfrutan de ventajas distintas y encaran desafíos distintos. Así que si los hombres tienen que revisar sus privilegios, ¡las mujeres también!

Pero ¿por qué jugar a ese juego? ¿por qué tantas activistas quieren promover el resentimiento “de género” y la discordia? Hombres y mujeres no son dos equipos contrarios compitiendo por algún tipo de trofeo, estamos en esto juntos, nuestros destinos están íntimamente conectados, y como alguien señaló una vez, nadie ganará nunca la batalla de los sexos, demasiada confraternización con el enemigo. Mi consejo, vamos a prescindir de la amarga retórica del “privilegio masculino” y continuemos la confraternización, o los coqueteos como prefiero llamarlos.

¿qué opinas? piensas que un sexo es más privilegiado que el otro o estás de acuerdo en que hay una mezcla compleja. Házmelo saber en los comentarios, te invito a suscribirte, y sígueme en Twitter y en Facebook…

Y recuerda, antes de decirle a un hombre que revise sus privilegios, revisa tus hechos, gracias ver por la Feminista Fáctica.

 

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