Mucho se oye hablar del patriarcado, pero  ¿que es y en qué consiste? Según la definición más extendida y utilizada “patriarcado” equivale a dominación masculina, y sirve para describir aquellas sociedades donde los hombres ostentan “el poder”, es decir, en teoría, casi todas. Mi intención es poner esto en duda.

Encontré la siguiente definición en wikipedia, atribuida a Marta Fontenla:

“El patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.”

Tomaremos este fárrago como la versión de la ideología de género mayoritaria. A partir de aquí, será la definición feminista de patriarcado que usaré como referencia.

Quiero traer  ahora un ejemplo de patriarcado, según el uso que se le da a dicho término en los departamentos de historia, y comparar  éste con la definición anterior.  Cuando hablamos de patriarcado, lo primero que nos viene a la mente es la  estructura familiar y política en la  Roma clásica. Aquí encontramos el origen de nuestras propias instituciones, tanto legales como sociales, patriarcales o matriarcales, así que tiene una especial relevancia y una  influencia que continua hasta nuestros días.

Veamos entonces este vídeo donde se explica la organización patriarcal romana de manera clara y resumida. Es un fragmento de una clase impartida por el profesor Dale Martin en la Universidad de  Yale, forma parte de un programa de cursos abiertos y se puede ver completo aquí. Recuerda activar los subtítulos en castellano si no se activan de manera automática.

 

Creo que de aquí podemos derivar unas consideraciones muy importantes,  que debemos   tener en cuenta a partir de ahora cuando oigamos hablar de “patriarcado”, particularmente en el caso de Roma, aunque si analizamos otros contextos históricos seguramente llegaremos a conclusiones similares:

-El patriarcado no fue algo “instaurado por los varones” sino una estructura legal creada por las clases dominantes, formadas tanto por hombres como por mujeres, para equilibrar el poder entre las distintas familias romanas, y evitar que una sola casa creciera demasiado en riqueza e influencia monopolizando unilateralmente el poder político.

-El patriarcado no era la forma en que los varones “se apropiaron” de la “fuerza productiva” de las mujeres de forma “individual y colectiva”. Si analizamos atentamente a lo que nos cuenta el profesor Dale Martin, podemos concluir que era justo lo contrario.

La mujer al casarse seguía formando parte de su propia familia por linea paterna, esto puede parecer “opresor” desde el prejuicio moderno, pero fijémonos según la metodología propia de esta bitácora, en lo que queda debajo de la alfombra.

Aunque la mujer estaba legalmente tutelada por su Pater Familias, no vivía físicamente con él, vivía con su marido, y era el marido el hombre con quien en la práctica, compartía su vida diaria.

La mujer poseía sus propios esclavos y sus propios bienes separados por ley de las propiedades del marido, y por tanto éste…¡no tenía el control económico de su mujer! Las propiedades de ella permanecían en su propia familia y nunca pasaban al control del marido ¡esa era la clave y el objetivo del patriarcado, evitar el monopolio de poder, no propiciarlo!

En definitiva la “fuerza productiva” le pertenecía a ella misma en la práctica, y legalmente a su familia por línea paterna. Esto es en realidad, más justo de lo que nos puedan hacer creer los ideólogos del género. Sin duda tu propia familia siempre va a preocuparse más por ti, por tus intereses y por tu bienestar, que una familia extraña.

-El patriarcado desde el punto de vista de los propios romanos, un punto de vista que en antropología se define como “emic”, nunca fue considerado algo opresor, sino una forma de patronazgo y un privilegio de las clases altas.  Esto es muy importante, pues como nos dice el profesor Dale Martin, la mayor parte de los habitantes de Roma eran pobres, clases bajas que no importaban lo más mínimo. Incluso entre ciudadanos libres lo más habitual era no pertenecer a ninguna casa con influencia, y no estar bajo la tutela de ningún patrón o Pater Familias poderoso. Por tanto este sistema supuestamente tan opresor, universal y omnipresente… ¡solo afectaba a una pequeña minoría de privilegiados!

Mi conclusión final, creo que el término “patriarcado” ha sido demasiado intoxicado por la ideología de género y que eso hace imposible que cumpla con una función científica neutral y objetiva. Creo que “patriarcado” es a día de hoy, un término a evitar.

Porque el mayor misterio de la “dominación” masculina, es que no ha existido ninguna dominación masculina. Lo que habitualmente entendemos por “el poder” como un concepto unívoco, y la forma que tenemos de atribuir tal concepto “poder” a algo ejercido exclusivamente por los hombres, parte de un error de base, no es más que un espejismo. Quizá esta pueda parecer una afirmación algo atrevida, incluso imprudente ¿acaso todos los reyes, emperadores, dictadores, gobernantes, etcétera, a lo largo de la historia no han sido hombres? Si me permiten abusar de su paciencia, intentaré justificar esta afirmación en próximas entradas.

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