El mito del poder masculino se sostiene con varios argumentos que rara vez vemos sometidos a análisis crítico, que se aceptan intuitivamente sin cuestionarlos, probablemente porque conectan con nuestros instintos más arraigados y nuestra naturaleza más básica. Entre los más habituales encontramos los siguientes: primero, que el varón tiene el poder porque la mayoría de políticos son hombres. Y segundo, que tiene el poder porque la mayoría de empresas están dirigidas por hombres. Vamos por tanto a cuestionarlos, en nuestra linea habitual de desafiar lo establecido en asuntos de “género”.

El primer argumento, que el varón tiene el poder porque la mayoría de representantes políticos son hombres carece de sentido desde que vivimos en democracia. Los políticos se deben a sus votantes, al pueblo que representan, a la sociedad en su conjunto, hombres y mujeres, pues en teoría democracia significa “gobierno del pueblo”. Bien es cierto que la experiencia del día a día y la actualidad parecen refutar esto, que la gente esta desencantada y desengañada con la clase política, que vemos cómo al menos en apariencia los políticos sean del color y la tendencia que sean, se corrompen, mienten, manipulan y miran más por sus propios intereses que otra cosa, pero el ideal que se nos vende es ese, la democracia es el mejor sistema, o como mínimo el menos malo, porque sirve a los intereses de todos los ciudadanos.

Y aunque en teoría la clase política representa a la sociedad en conjunto, en la práctica vemos que para los políticos gobernar para “el pueblo” significa competir entre ellos por ver quien es el que más satisface las demandas de las feministas, y por quien protege mas los intereses de la mujer en sus programas electorales, ignorando los intereses del hombre e incluso en muchas ocasiones perjudicándole, como en las leyes de divorcio o las leyes de violencia intrafamiliar y doméstica entre otros ejemplos. Vemos además como en campaña electoral, la prensa puede destruir la carrera de un político acusándolo de ser “retrógrado” o “machista”, que contrariar a los defensores de la ideología de género puede salir muy caro. Por otra parte, la mayor parte de votantes son mujeres. Así que a pesar de las apariencias, lo que nos han contado y lo que nos quieren hacer creer, en política el verdadero poder lo tiene la mujer, independientemente del sexo de los que ejercen los cargos políticos.

Otro aspecto a considerar, la carrera política requiere exponerse, requiere sacrificio y trabajo duro que rara vez se reconoce y se agradece, más bien al contrario, el político recibe desprecio en muchas ocasiones, tanto de los medios afines a la oposición como de la opinión pública. El “poder” del político esta realmente limitado si lo piensas. Que la mayoría de cargos políticos sean ejercidos por hombres tiene mucho que ver me temo, con la desechabilidad masculina, y poco con el verdadero poder.

Veamos por ejemplo el caso de los presidentes de Estados Unidos: 8 de 44 presidentes murieron durante su mandato, eso es casi el 18%. Al menos 4 murieron asesinados, eso es alrededor  del 9%. Ser presidente en USA es uno de los trabajos más peligrosos que existen, incluso por encima de oficios considerados muy peligrosos como la policía y las fuerzas del orden, entre los que se dan 126 muertes cada año entre un personal que asciende a casi un millón, lo que supone un ratio de 12.6 por cada cien mil. *

Pasemos a la siguiente afirmación, que dice que el hombre tiene el poder porque la mayoría de consejeros generales, directores de empresa, y altos ejecutivos son hombres. Este es un argumento incluso más absurdo que el anterior, ya que las empresas en un contexto de libre mercado deben satisfacer los intereses de los consumidores, de lo contrario fracasan y caen en bancarrota. Si en el caso de la política cabe alguna duda, aquí no, los consumidores tienen el poder y no los directores de empresa. Y los “consumidores” son desproporcionadamente en su mayoría mayoría mujeres, las mujeres controlan la economía pues son responsables de hasta el 85% de las decisiones de compra, incluyendo desde que auto elegir  a que seguro médico firmar. *

Recordemos que según la ideología de género mayoritaria vivimos en un patriarcado, lo que significa,según nuestra definición favorita, que “el varón oprime a las mujeres y se apropia de su fuerza productiva y reproductiva.” Esto no se corresponde en absoluto con la realidad. El hombre no tiene el “poder”, el poder masculino es un mito. La mujer no es la clase oprimida, claro que la mujer sufre, y que sufría en el pasado evidentemente, pero no sufría ni sufre más que el varón en todos los casos, ni su sufrimiento esta ahora ni ha estado provocado nunca por nosotros de manera colectiva como “clase dominante” en una absurda guerra de sexos.

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